Santiago Grisolía (1923-2022) fue uno de los bioquímicos españoles más destacados del siglo XX. Discípulo de Severo Ochoa (Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1959) formó parte de la llamada Edad de Oro de la Enzimología y los Ciclos Metabólicos junto al propio Ochoa, Francisco Grande Covián, Jordi Folch Pi, Alberto Sols y Joan Oró. Desarrolló su carrera científica en Estados Unidos entre 1946 y 1977, con descubrimientos de resonancia mundial como los relacionados con la fijación del anhídrido carbónico en tejidos animales y los del ciclo de la urea. En 1977 regresó a España, donde se erigió hasta su muerte en 2022 en uno de los principales impulsores de la investigación científica.
Fue presidente del comité de coordinación internacional para el Proyecto Genoma y fundador de los prestigiosos Premios Rei Jaume I. Su capacidad de consenso y convocatoria le permitieron reunir en 1988 en Valencia, por primera vez, a la élite de los Premios Nobel en la conferencia de cooperación internacional para el Proyecto Genoma y desde 1989 logró mantener anualmente esa presencia de un selecto grupo de los Nobel como miembros del jurado de los Premios Rei Jaume I, tradición que continúa actualmente tras la muerte del ilustre científico. En 1990 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.